|
Cuando regreses luna.
Hoy salió
la luna completa e indiscreta,
sacó del
corazón las llamas, que encendían mis entrañas,
fue subiendo
como una ola, sin pedir permiso a las estrellas,
ni recorrer
la esencia del poema,
me abrazó,
sin sentir que la extrañaba.
Aquella luna
llena, me miró tímida y sincera,
con mi
sentir noctámbulo,
con mi
ilusión lunática,
cubrió mi
frente y sacudió mi pecho,
porque sabía
que yo la esperaba;
a ratos
impaciente, a ratos silencioso,
simplemente
al verla me puse melancólico,
y olvidé
mis aires de mortal caótico.
Al
observarla en la distancia,
me pareció
primero un espejismo,
y me sentí
atrapado,
como en
un lago cristalino y tibio;
brotaron
lágrimas improvisadas,
y me
acordé de sueños juveniles,
cuando
soñaba con sirenas,
y
disfrutaba los jardines,
cuando,
las noches contigo,
mi
hermosa y blanca alegría,
eran más
anheladas,
mi
"satelitaria" amiga.
Hoy, me
siento como un libro abierto,
como un
concierto, de algún clavicordio,
¡como un cóndor
que vuela en las montañas!
y que siente
miedo de volar sin verla.
No sé
como se me pasó la noche,
sin sentir
calor, sin sentir frío,
sin sentir
miedo a la melancolía.
Ella, al
sentirme caminaba por el cielo,
como alejándose
de mi, sin pena,
con nubes
negras sobre su regazo,
que a
veces la cubrían, como coqueteando,
¿coqueteándome
a mí?, no sé, tal vez a otro,
aunque sé
que no hay nadie que la admire tanto.
Al verme
lejos, cerca de ocultarse,
el firmamento,
maduró su brillo,
y deslumbraba
más a cada instante,
muy lentamente
y sin dudar se iba,
cual embriaguez,
me sedujo por completo,
calmó mi
angustia y sonrió con calma,
como hechizando
mi jardín y abrazando mi almohada,
cuando la
quise amar apasionadamente,
ya se había
marchado.
Pero me
prometió, volver algún momento,
a acompañarme
de nuevo sin reservas,
cuando regrese…como
luna nueva.
(Vicenteherre) |